¿Quiénes son los hermanos Forconi?

Un escalofriante episodio de sangre sacudió la tranquilidad del mes de abril de 2015 en San Rafael.

Roxana Toledo, una joven mamá que trabajaba en una conocida panadería del departamento sureño, perdía la vida, en horas de la noche del 16 de ese mes, en la esquina de Alberdi y Balcarce. El semáforo se puso en rojo y el horror se desató en segundos.

Fue en ese cruce, cuando los hermanos Marcos y Guido Forconi, a punta de pistola, se abalanzaron sobre la camioneta de la empresa en la que se trasladaba Roxana y,  con extrema violencia, la golpearon y le dispararon para robarle la recaudación.

En 2017 los Forconi, además de Juan Carlos Bravo (el sujeto que manejaba el vehículo en el que escaparon), llegaron a juicio y fueron condenados por el homicidio.

Marcos recibió una pena de 24 años, mientras que su hermano Guido fue condenado a 19 años de cárcel. Respecto de Bravo, la sentencia fue de 12.

Después de 11 años, los Forconi vuelven a ser noticia al ser imputados en una causa relacionada con la venta de estupefacientes.

Estos sujetos, con frondoso prontuario antes del crimen de Roxana, se volvieron líderes en la cárcel de San Rafael y armaron una banda dedicada a la venta de drogas puertas adentro de la penitenciaría y también afuera.

La Justicia Federal decidió imputarlos, al igual que a otras 19 personas (hombres y mujeres) por comercialización de cocaína y marihuana al menudeo.

Los Forconi y otros presos habían armado una estructura en la cárcel dedicada a la venta de drogas. Contaban con el apoyo logístico de mujeres, varias de ellas parejas de los detenidos, quienes lograban ingresar la mercancía escondida en zonas íntimas.

Vale recordar que en 2015, cuando fueron detenidos por el crimen de Roxana Toledo, Marcos y Guido cargaban una mochila repleta de antecedentes relacionados con robos y asaltos. El camino delictivo de estos asociales anticipó la tragedia.

Pasaron muchos años de aquel macabro episodio y hoy vuelven a ocupar el centro de la escena judicial.

Evidentemente, la cárcel no le puso freno a estos dos malvivientes que siguieron delinquiendo tras las rejas.

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